El radicalismo en tiempos de tormenta
¿Qué tenemos para decir desde el radicalismo en este tiempo de tormenta que ya conocemos?
En tiempos de tormenta es necesario recurrir a lo que es más seguro, lo que conocemos, lo que nos une.
La expresión más concreta de la unidad de una sociedad son sus pactos fundacionales, entonces, como Yrigoyen, decimos que "nuestro programa es la Constitución Nacional". La Constitución y las leyes son lo que nos marcan el rumbo: ante todo cumplimiento de la ley, sin especulaciones ni atajos.
Saldremos de la crisis ordenando los gastos, sí. Pero no es suficiente porque eso "deja afuera" a los más débiles, a los "desposeídos" (como los definía Alem). Es imprescindible agrandar los ingresos: con disciplina impositiva y economía formal para todos. Desde el que vende medias por la calle hasta la gran empresa productiva. Todos adentro y el estado como garante de armonía, como aliado del conjunto, no solamente de una parcialidad o del más poderoso.
Sin doble discurso, ese que halaga el oído del pobre y aplica políticas para sus amigos poderosos.
Ese es el rumbo que puede indicar la Unión Cívica Radical con el bagaje de su historia y el ejemplo de sus próceres.
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